Cómo Mejorar la Calidad de tus Óvulos (V)

NUTRICIÓN (COSAS QUE NO)

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Como ya sabrás, todo lo que comes influye en la salud de tus ovarios y óvulos, tanto positiva como negativamente.

A grandes rasgos hay una serie de alimentos que es preferible evitar.Y no me refiero únicamente a la salud reproductiva, si no a la salud en general.

  • Gluten : Diversos estudios establecen que  la infertilidad de origen desconocido  y los abortos recurrentes pueden estar causados por la enfermedad celíaca. Pero como muy bien se explica en el artículo, no siempre es posible detectar la celiaquía, y, menos aún, la intolerancia o la sensibilidad  al gluten. Lo mejor es que escuches a tu cuerpo y pruebes a retirarlo de tua dieta.
  • Cafeína:  Erróneamente pensamos que únicamente encontramos este estimulante en el café y algunos refrescos, pero también se encuentra en otros alimentos como el cacao. Este último, y a pesar de la cafeína,  posee tantos beneficios  (estimula el sistema nervioso y el aparato digestivo, ayuda a combatir el estreñimiento, mejora el estado de ánimo y favorece la salud cardiovascular) que puedes seguir consumiéndolo sin miedo. Cuanto más puro, mejor, y si es crudo, más mejor. En cuanto a esas tabletas de chocolate que tantas alegrías nos reportan, evita las que tienen leche y azúcares añadidos.
  • Bebidas carbonatadas
  • Azúcar: Creo que es fundamental tomar conciencia de lo peligroso que resulta para nuestra salud, y no únicamente la reproductiva. Por eso, he decidido dedicarle un post a él solito.
  • Carnes y lácteos no orgánicos: Piensa en una explotación ganadera intensiva. Piensa en las vacas, las cabras o los pollos que allí se crían. Supongo que visualizas a estos animales como yo, hacinados en espacios reducidos en los que lo mismo comen que defecan. Piensa en cómo evita un ganadero que animales criados en ese ambiente contraigan enfermedades infecciosas o cómo consigue que se desarrollen con mayor celeridad. Has acertado de pleno: antibióticos y hormonas. Todos esos medicamentos pasarán de su organismo al tuyo cuando consumas su carne o su leche, actuando, entre otras cosas, como disruptores de tu sistema hormonal.
  • Pescado procedente de la acuicultura: Todo lo anterior es aplicable al pescado criado en piscifactoría. Por ello, lo más recomendable es consumir pescado salvaje. Aunque con este también debemos ser prudentes dada la contaminación de nuestros mares. Cuanto más grande es el pez más tiempo ha pasado en el mar. Y cuanto más tiempo ha pasado en el mar más metales ha absorbido. El pescado azul de pequeño tamaño y la merluza de pincho son los menos contaminados.
  • Grasas Trans: Son grasas artificiales que podemos encontrar en muchos productos comerciales: margarina, bollería industrial, galletas…No importa que estés buscando un embarazo o no, ya que también están relacionadas con enfermedades coronarias. Supongo que te haces una idea de su peligrosidad. En los etiquetados las grasas trans son las llamadas “parcialmente hidrogenadas”.
  • Alimentos Procesados: Como muy bien se indica en el texto del enlace, no todos los alimentos procesados han sido sometidos a las mismas transformaciones. Por ejemplo, no es igual consumir frutos secos crudos previamente pelados, que carnes procesadas y tratadas con nitratos y nitritos. El estudio, anteriormente citado, publicado por la Universidad de Harvard en el 2007 también recomienda la eliminación de este tipo de alimentos en favor de los denominados orgánicos. Básicamente, la premisa consiste en alimentarse de productos que se encuentran en un estado similar en la naturaleza (un tomate es un tomate, en la mata y en el super). También podemos tener en cuenta que hay una serie de alimentos procesados muy peligrosos y otros que resultan saludables. Si realmente te interesa el tema aquí tienes una lista de ingredientes que podrás identificar en el etiquetado de los productos comerciales.
  • Alimentos modificados genéticamente: Tanto el estudio de 2008 del Gobierno Austríaco, como el artículo de Greenpeace que he enlazado son tan clarificadores que no veo la necesidad de aportar nada más.  Sólo recordarte que la única forma de evitarlos es consumir productos ecológicos y  renunciar a los alimentos procesados.

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Como en la vida, la virtud está en el equilibrio. No te obsesiones con el tema, aliméntate de forma saludable, y si un día te comes una magdalena (tras mi punción yo me zampé las dos que me trajeron) o un croissant o tres lonchas de jamón, pues te lo has comido. Dudo que la cosa acabe en tragedia griega.

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Lo Tuyo es de In Vitro, Guapa

Cuando llegó el otoño llevaba algunos meses tomando Seidivid y dándole a lo de la procreación, pero nuestro pequeño milagro seguía sin producirse. A fin de afinar la puntería, determiné armarme con una artillería de tests de ovulación y empecé a recoger los resultados en un calendario.

Día 1:test negativo. Día 2: test negativo. Día 3: test negativo. Fecha de ovulación que se acerca: test negativo. Día n: test negativo. Día n+1: test negativo. Fecha de ovulación: test negativo. Día n+ 3: test negativo. Ansiedad en aumento: test negativo. No sé qué día es hoy:test negativo.

Perdí la cuenta de los test que había hecho y dejé de tomar notas. Pensaba en todas las esperanzas depositadas en algo tan, aparentemente, insignificante como una puta rayita. Otra mañana más, otra recogida de orina, otros cinco minutos de espera. Nada, ni rastro de ella. Cada día era el mismo día y yo era Bill Murray en “Atrapado en el Tiempo”.

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Cuando me decidí a citarme con mi ginecólogo, y le conté lo que sucedía, me explicó que tenía que esperar a tener la regla y hacer un análisis hormonal a los dos días de empezar y otro a los catorce.

Volví a la consulta con los resultados, sabiendo de antemano lo que me iba a decir: no estaba ovulando. Su solución parecía sencilla clomifeno+progesterona durante tres ciclos. Lloré en silencio durante todo el camino de vuelta a casa, torturándome por los años que había pasado anticipando ese momento y por la posibilidad de haber atraído tan mala fortuna con mi miedo “injustificado”. Misanto  intentaba consolarme diciendo que nos sobrarían dos intentos y que Candela llegaría pronto.

Pero Candela no llegó, como tampoco (y por primera vez en mi vida) lo hizo mi regla. El desconcierto era cada vez mayor. Cada noche rechazaba una idea que no dejaba de atormentarme “vas a acabar en reproducción asistida”. No era negatividad, empecé a comprender que lo sabía, durante todo ese tiempo lo había sabido. Cada fibra de mi cuerpo me lo había susurrado, qué coño, me lo había gritado, y era el momento de aceptarlo y plantarle cara al asunto.

En los siguientes meses ovulé una vez y lo intentamos de forma natural. Pero mi colegui, la que llevaba meses sin visitarme, hizo acto de presencia. “Qué hijadeputa. Dos meses esperándote y llegas ahora, con una semana de adelanto. Tú te estás burlando de mí. Te estás rebelando. El problema es que no sé porqué”. “Venga va, positivismo, esta es tu oportunidad para intentarlo con el clomifeno“.

Ay, el clomifeno. Mis pulsaciones pasaron de 52-55 a 47 y, aunque soy hipotensa, me dejó con cifras que consiguieron alarmar a mi médico de atención primaria. Pero no me importaba, era feliz con mi dosis diaria. Hasta que saqué los tests de ovulación del cajón y me convertí, de nuevo, en Bill Murray.

Decidí buscar otra opinión e indagar en lo que me estaba pasando. Mi tía me llevó a su ginecóloga que, tras escuchar  mi historia y hacerme una ecografía, me espetó que mi problema era que estaba enferma, enferma de delgadez, y que mi reserva ovárica era una mierda. Estaba preparada para escuchar muchas cosas, pero no que mis tanques estaban vacíos. Eso no. Después, y con cierto aire de superioridad, me “acusó” de no comer y empezó a hablarme de campos de concentración nazis, violaciones y deprivación nutricional. “Cojonudo, esto sólo puede mejorarlo el holocausto. Holocausto no. Holocausto caca“. Pensaba en eso mientras intentaba balbucear que sí que comía, y mucho. Pero la buena mujer no parecía escucharme y seguía con su perorata sobre anoréxicas, modelos enfermas en la pasarela de Milán y vete tú a saber qué más. Juro que llegó un momento en que mi cerebro decidió que hasta ahí había llegado, esa era su parada y,  o se bajaba ahora, o lo de la Revolución Francesa y la guillotina iba a parecer una película de Disney. Luego empezaron a llegarme ecos lejanos sobre antimullerianas, bajas reservas ováricas e in vitros para ayer. Lo último que recuerdo fue su prescripción de engordar 6 kg y su aseveración de que mi regla volvería a la normalidad cuando así fuera.

Hasta ese día me alimentaba como una espartana, no sabía lo que era picotear y mi dieta tenía muchos alimentos vetados. Pero JAMÁS  me he saltado una comida (hago 5 diarias), incluso con gastroenteritis me cuesta dejar de comer, y siempre he bromeado sobre mi incapacidad para desarrollar un trastorno alimenticio. Por no hablar de que trago más que Misanto, que es un señor de 1’90. De verdad, me tenías que ver.

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Nunca he estado enferma de delgadez, pesaba 50.5 kg y mi IMC era de 19 y algo.Pero hice lo que me dijo, cambié las pesas y el entrenamiento de alta intensidad por hacer yoga y correr, y comencé a comer cosas que tenía prohibidas. Aunque no cogí 6kg, cogí 4, pero a pesar de sus predicciones mi regla seguía de excedencia. Así llegué a febrero y a mi primera cita en una clínica de reproducción asistida.

Base de Pizza de Quinoa

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La quinoa es uno de los denominados “superalimentos” que tan de moda están. Personalmente no me gusta la acepción. ¿Por qué? :

  1. No creo en las tendencias relacionadas con la alimentación. Hay que comer sano y equilibrado. Punto.
  2. Sí, el aguacate es la bomba. Yo no podría vivir sin él. Tiene muchas propiedades beneficiosas para nuestro organismo. Es un “superalimento“. ¿Y la cebolla? La cebolla es el alimento más rico en quercetina y la quercetina posee bastantes propiedades “medicinales”. Así que la cebolla es un “superalimento”, ¿no?. Pues no, no lo es. Por lo tanto, que exista un grupo de alimentos “super” implica que los alimentos que no se encuentran en ese grupo son ¿menos “super”?, ¿”no super”?. No sé, no lo veo.

Así que “superalimento” puede que no, pero buena es un rato. Y te iba a soltar un rollo sobre sus beneficios y propiedades, pero si otr@s te lo pueden explicar mucho mejor que yo, pa’qué.

Hay tres tipos de quinoa: blanca, roja y negra. Todas tienen unas características nutricionales muy similares, aunque presentan pequeñas variaciones: como la cantidad de fibra o la presencia de litio (que regula el estrés y la depresión).

Puedes encontrarlas por separado, pero también hay una marca que las comercializa mezcladas.

Para acabar te cuento que una de las mejores cualidades de la quinoa es su versatilidad y capacidad para adaptarse a cualquier ingrediente. Si quieres saber qué hacer con ella piensa en cualquier plato de arroz o cuscús que te guste y adáptalo a sus tiempos de cocción. Incluso se pueden hacer risottos

Y voy con la receta, que me pongo muy pesada.

INGREDIENTES

  • 150 gramos de quinoa .
  • 60 ml de agua.
  • 2. 5 g de levadura seca (o media cucharada de postre).
  • 2.5 g de sal.
  • 20-24 ml de aceite de oliva (dos cucharadas soperas).

PREPARACIÓN

  1. Cubre la quinoa con agua (debe quedar un par de dedos por encima de ella) y déjalo remojando durante 6-8 horas o toda la noche.
  2. Precalienta el horno a 220ºC. (Nunca horneo a más de 100ºC, pues los alimentos no únicamente pierden nutrientes, si no que al hornearlos por encima de 200ºC se producen una serie de sustancias tóxicas como las aminas heterocíclicas. Pero esto es algo muy personal. Si decides hornear a baja temperatura, simplemente, dobla los tiempos de cocinado).
  3. Escurre la quinoa y pásala a una picadora o robot de cocina (yo uso el vaso picador que tiene la batidora de mano). Añade el resto de ingredientes y pica/mezcla hasta que quede una textura cremosa.
  4. Pon la masa en una fuente de horno redonda de 22-23 cm de diámetro y cocina durante 15 minutos.
  5. Pasado ese tiempo saca el molde del horno y dale la vuelta a la masa, hornea durante otros 10 o 15 minutos.

Et voilá. Ya tienes una masa de pizza sana y con bien de proteínas. También tiene bien de hidratos de carbono. Así que, si como yo, engordas con pensar en comida porque tu metabolismo se dio a la fuga años ha, resérvala para tus “días o comidas libres” (los anglosajones tienen dos expresiones que me encantan “cheat meals” y “cheat days”).

Ahora añade los toppings que más te gusten y a disfrutar. Y recuerda que es una masa de quinoa para pizza, no es pizza. El sabor no es el mismo, no. Aunque a mí me parece una alternativa estupenda. Mi santo opina igual, pero dice que si le dan a elegir es más de comida basura.

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Ahm. La receta no es mía y, aunque suelo, no he hecho ninguna variación. Pero no menciono a su autor/a porque no recuerdo de qué blog la saqué. En cualquier caso bendiciones para él/ella.

Tampoco pongo foto porque no tengo. Y meterme en la cocina (y 300 o 400 calorías pa’l cuerpo) para hacer una foto me parecía un poco extremo.

Espero que os guste y no os sintáis intimidad@s, su elaboración no entraña ninguna dificultad.

Cómo Mejorar la Calidad de tus Óvulos (IV)

ESTRÉS

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El mundo en que vivimos está repletito de factores que pueden desencadenar una reacción de estrés por parte de tu organismo. Si estos episodios son aislados, tu cuerpo no sufrirá a largo plazo. El problema llega cuando ese estrés pasa a ser sostenido y se cronifica. Allen Morgan y Douglas Rabin (especialistas en medicina reproductiva) estudiaron la relación entre estrés e infertilidad, llegando a la conclusión de que las mujeres sometidas a un estrés continuado tienen altos niveles de prolactina, cortisol y otras hormonas que pueden interferir en su capacidad para ovular.

Por lo que si quieres mejorar la calidad de tus óvulos o tus posibilidades de lograr un embarazo, reducir tu nivel de estrés debería ser una prioridad para ti.

Empieza por reservar un tiempo para mimarte y cuidarte. Olvídate del resto del mundo, ahora cuentas tú. Tú y tus necesidades. No es egoísmo. Párate y piensa que si tú no te encuentras bien tampoco podrás “cuidar” de los demás. Así que flaco favor le estás haciendo a los que te quieren si no encuentras un ratito para ti.

  • Sal a la  calle y date un buen paseo. Si es en horas de sol, mejor.
  • Busca un buen profesional para darte un masaje.
  • Toma chocolate negro. Ayuda a regular la producción de cortisol y estabiliza el metabolismo.
  • Medita. Diez o quince minutos diarios te servirán para disfrutar de sus efectos positivos.
  • Aprende a respirar. Te ayudará a relajar tu mente y tu cuerpo porque, aunque parezca una estupidez, la mayoría de nosotr@s no sabe hacerlo. Lo fundamental: inspirar y expirar por la nariz bien despacico. Si tienes interés en profundizar en el tema de la respiración pincha aquí .
  • Haz ganchillo, punto, cocina o lo que sea que te ayude a desconectar y pensar en cosas pequeñas e inmediatas.
  • Engánchate a un libro o una serie que te haga reír, mucho a ser posible, y dedícale un ratito cuando puedas. Yo (que soy mu feminista) me estoy nutriendo estos días de las genialidades de Caitlin Moran, Amy Schumer y las chicas de Broad City. Aunque también me lo paso pipa con ese culebronaco revestido de thriller político que es “House of Cards”.

Al final todo se resume en crear un plan al que recurrir cuando sientas que el estrés toma el control.

Y nunca olvides ponerte esa canción con la que te vienes arriba sí o sí. Y bailar como si no hubiera un mañana. O desgañitarte a pleno pulmón. “Let it go, let it go…”

 

Cómo Mejorar la Calidad de tus Óvulos (III)

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EQUILIBRIO HORMONAL

Que tus hormonas estén equilibradas es primordial para la calidad de tus óvulos. A causa de factores ambientales, del estrés y de la forma en la que nos alimentamos actualmente, muchas mujeres tenemos desequilibrios hormonales. Estos desequilibrios pueden conducir a una falta de respuesta ovárica y a un ciclo menstrual enloquecido. Para mejorarlo podemos:

Un apunte: sobre la soja hay disparidad de criterios, algunos especialistas la recomiendan  y otros no. Leed sobre el tema, informaos en profundidad y consultarlo con vuestro médico o especialista en reproducción asistida. Si decidís tomarla es mejor recurrir a los productos fermentados, como el tempeh o el miso, y siempre siempre consumid la de producción ecológica, ya que la mayor parte de la soja que se comercializa en Europa está modificada genéticamente.

  • Reducir la exposición a xenohormonas. 

Las xenohormonas son sustancias artificiales que se comportan como una hormona. Con el tiempo se acumulan en el cuerpo y pueden afectar tanto a nuestra fertilidad como a nuestra salud. ( Éste programa de Redes lo explica muy bien a partir del minuto 40:12).

En nuestro mundo moderno las xenohormonas se encuentran en prácticamente TODO: carnes y pescados procedentes de granjas no ecológicas, pesticidas, plásticos (lo que incluye el papel para envolver, las botellas de agua, los envases de comida), latas, cosméticos, perfumes, detergentes, champús, desodorantes, compresas y tampones, pintura, disolventes y una larga lista de productos.

Qué hacer para evitarlas: en mi humilde opinión, a no ser que te vayas a vivir a  un árbol en lo más alto de los Picos de Europa, es imposible no estar en contacto con alguna xenohormona. Pero hay muchas cosas que puedes hacer para disminuir tu exposición a ellas:

  • Emplea perfumes, cosméticos y productos de higiene personal que no posean los  químicos más peligrosos y no vale con que sean de producción ecológica (algunos productos provenientes de esa industria pueden estar hechos con sustancias orgánicas, pero eso no implica que no tengan PEGs u otros elementos nocivos). Lee bien todas las etiquetas.

   Como no es fácil encontrar empresas que no empleen químicos perjudiciales en sus        productos  dejo un link que te puede interesar. Hasta el momento es la única                    empresa que he encontrado que no emplea NINGÚN químico, ni malo ni regular. No      son productos baratos, pero cunden mucho (a mí un champú me dura    unos 3 meses    y el desodorante unos 6).

  Si  vas a seguir usando cosméticos o productos convencionales, hazlo en ocasiones         especiales.

          Todo lo anterior también vale para tus compresas y tampones, pero encontrarlos                     hechos con algodón orgánico y sin blanqueantes es fácil. Además la diferencia de                     precio no es tan grande. Otra opción es invertir en una copa menstrual, es muy                         duradera y las chicas que la usan dicen que muy cómoda.

  • Tira tus tupers de plástico (o déjalos para guardar cosas que no te vayas a llevar a la boca) y utilízalos de cristal. Sobretodo si los vas a usar para guardar líquidos o los vas a meter en el frigorífico, el congelador o el microondas (aunque yo mandaría éste a tomar por culo bien lejos. Pero es mi opinión, hay estudios que acreditan lo nocivo que resulta y otros que contradicen esto. Así que, infórmate y toma tus propias decisiones).
  • Muchas conservas o bebidas suelen estar enlatadas. No metas ninguna en tu cesta de la compra porque contienen ftalatos, en cualquier supermercado podrás encontrar conservas en vidrio. Y sí, los refrescos están enlatados o embotellados en plástico. Solución: no tomes refrescos, son un veneno puro.
  • Si no puedes prescindir de las proteínas animales (yo lo he intentado en numerosas ocasiones, pero no ha habido manera) come carnes procedentes de granjas ecológicas y pescado salvaje de no más de kilo y medio. De lo contrario tus proteínas estarán llenas de antibióticos, hormonas y metales pesados (Sí, las piscifactorías también engordan, hormonan y medican al pescado).
  • Consume alimentos orgánicos siempre que sea posible. Al menos, aquellos a los que más afecta el uso de pesticidas. (Si quieres saber más sobre el tema, tengo un post en la recámara sobre ello. Por supuesto, huelga decir que puedes investigar por tí mism@. Recuerda que de lo que veas la mitad, de lo que te cuenten nada).

Cómo Mejorar la Calidad de tus Óvulos (II)

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CIRCULACIÓN SANGUÍNEA Y OXIGENACIÓN ADECUADA

Como muestran algunos estudios un flujo sanguíneo óptimo y rico en oxígeno es esencial para la calidad ovocitaria. Teniendo en cuenta esto, hay algunas sugerencias que podemos seguir para mejorar estos aspectos:

HIDRATACIÓN

Bebe, al menos, dos litros de agua diarios.  Entre los factores que afectan al flujo sanguíneo encontramos la deshidratación, que espesa la sangre y lo disminuye. Si beber agua te supone un esfuerzo, toma un vaso bien grande en ayunas. Estarás a medio camino y te reportará numerosos  beneficios .

Lo mejor es beber agua purificada que no se encuentre embotellada, pero si, como yo, vives en una ciudad/pueblo con un agua de mierda regulera, no os va a quedar otra que tirar de botella.

EJERCICIO

Busca una actividad que te motive (será más difícil que lo abandones) y te ayude a moverte de forma moderada. Puedes hacer yoga, pilates, caminar…Pero siempre de un modo ligero.

Recalco lo de LIGERO porque a servidora la han obligado aconsejado dejar el entrenamiento de alta intensidad y colgar las pesas, pues aunque no influya en mi reserva ovárica sí lo hará en mi ciclo menstrual y en mis posibilidades de concebir.

Y aquí os dejo algunas cositas que os pueden interesar y/o ayudar:

  • Pilates para aumentar la fertilidad. Como curiosidad os cuento que la instructora también tuvo dificultades para ser madre y tiene una página muy instructiva sobre temas relacionados con la salud.
  • Yoga para la fertilidad. Éste es un ejemplo, pero en YouTube hay bastantes rutinas enfocadas a la fertilidad, sobretodo en inglés.

MASAJES PARA LA FERTILIDAD

Recientes investigaciones  demuestran que los masajes de útero y ovarios pueden mejorar el flujo sanguíneo de la zona y movilizar sustancias de desecho que se encuentren estancadas. Puedes buscar un especialista o hacerlo tú misma. En cualquier caso, si te interesa el tema investígalo y sigue las pautas marcadas (como no hacerlos hasta que haya pasado un día desde que acabes con el periodo). Si al menos nos sirve para relajarnos, será un tiempo bien empleado.

 

Cómo Mejorar la Calidad de tus Óvulos (I)

Hasta no hace mucho se consideraba que la calidad de los óvulos dependía, única y exclusivamente, de la edad de la mujer. Pero estudios recientes inciden en la influencia de otros factores, como los ambientales o el estrés.

La salud y calidad de nuestros óvulos determinarán sus posibilidades de ser fertilizados, la implantación del embrión y la viabilidad del embarazo. Teniendo en cuenta esto y que todas las mujeres nacemos con TODOS los óvulos de los que dispondremos a lo largo de nuestra vida, es fundamental que cuidemos la salud de nuestros ovarios y, en consecuencia, la de nuestros óvulos.

Puede que tus óvulos “estén mayores” o no tengan una buena calidad, pero hay cosas que puedes hacer para mejorar esta situación. Eso sí, tendrás que hacerlo durante, al menos, 90 días si quieres que tenga algún tipo de impacto. ¿Por qué 90 días? Porque es el ciclo vital de cada óvulo desde que pasa de ser un folículo antral a estar completamente maduro.

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Durante ese intervalo tus decisiones influirán determinantemente, por lo que has de prestar especial atención a aspectos como:

  • La presión de la sangre y su correcta oxigenación.
  • El equilibrio hormonal.
  • La alimentación.
  • El estrés.

Maestra de Liendres, de Todo Sabes de Nada Entiendes

Es lo que me decía mi abuela para referirse a mi costumbre de apuntarme a actividades extraescolares por las que, irremediablemente, acababa perdiendo el interés. Hasta que encontraba otra actividad en la que involucrarme. Así que acumulaba conocimientos muy básicos sobre cosas de lo más diversas. Sé un poco de cerámica, de fotografía, de judo, de ballet, de guitarra, de baile español (incluyendo cómo tocar las castañuelas)… y así hasta el infinito.

Comienzo así porque, ante todo, quiero dejar claro que NO soy médico, nutricionista, enfermera o cualquier otra profesión relacionada con el ámbito de la salud. NO soy experta en nada, tan sólo alguien que ha leído e investigado sobre diversos aspectos relacionados con el bienestar físico y emocional.

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Hace unos doce años empecé a cambiar la forma en la que comía y a interesarme por mi alimentación. Todo eso me llevó a descubrir que muchas de mis alergias (que, creedme, son unas cuantas) podían mejorar con una adecuada nutrición. Progresivamente fui eliminando algunas cosas de mi dieta (empezando por la leche, que consumía a razón de litro diario) y rascando la superficie de un tema bastante profundo.

A principios del 2014, a una de mis dos personas favoritas en el mundo le diagnosticaron cáncer y en lo que, supongo, fue un intento de ejercer algún tipo de control sobre la enfermedad  decidí “estudiar” qué habitos alimenticios y vitales podía cambiar para,  si no curarse,  al menos mejorar. Así “conocí” a diversos autores y especialistas de distintas áreas que trataban el tema, como Odile Fernández, David Servan o Rebecca Katz.

De todo este proceso aprendí que no podemos dejar nuestra salud, únicamente, en manos de los médicos o de otros elementos externos y que nosotr@s también hemos de colaborar pasando a ser sujetos activos y responsables.

Así que, cuando mi chico y yo decidimos hace unos meses que había llegado el momento de ser padres, retomé mis indagaciones, enfocándolas esta vez a optimizar al máximo nuestra fertilidad.

Todo esto fue antes de saber que teníamos dificultades reproductivas. Y diréis, si tan bien te alimentabas y te cuidabas antes de intentar ser madre y tan bien te alimentabas y cuidabas cuando empezaste a buscar un bebé ¿por qué narices no lo has conseguido aún?.

  1. Por lo visto mi reserva ovárica no está pa’chiribitas, y cuidarme no va a cambiar la mundialmente famosa antimulleriana.
  2. Mi nivel de estrés de dos años hacia acá es elevado, por no decir MUY elevado.
  3. A fin de combatir ese estrés, tenía una rutina diaria de ejercicio (basada en el entrenamiento por intervalos de alta intensidad) que desconocía pudiera tener tanta repercusión en mi capacidad para ser madre. Sí, soy idiota y no sabía algo tan básico.

Lo que sí os puedo asegurar es que ahora mis alergias son casi inexistentes, y las que quedan son muy llevaderas. Por no hablar de que después de dos años sin gluten, azúcar refinado, lácteos y alguna cosa más (venga sí, a veces peco) no sé lo que es coger un mal resfriado.

Insisto en que NO soy experta en nada y mi único ánimo es hablar, entre otras cosas, sobre todo lo que he aprendido de otr@s  que SÍ lo son.

En el Principio de los Tiempos

-Entonces, el quiste del ovario se debe a …

-… endometriosis.

-Ella no se lo dirá, pero está preocupada por sus posibilidades de ser madre.

-No lo será. De manera natural, claro. De otra forma, dependerá de ella.

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Así, sin anestesia o vaselina, o más pruebas que una ecografía hecha con tecnología de principios de los 90, el ginecólogo contestaba a las preguntas de mi madre mientras nos echaba el humo de su Ducados. A mis 22 añitos un tipo setentón y muy poco empático que, en teoría, debía velar por mi bienestar, me comunicaba que era esteril con esa falta de tacto y sensibilidad.

Un mes después, y con medio ovario menos, la conversación cambió de rumbo:

-Bueno, pues, a la vista del informe del patólogo puedo decirte que no es endometriosis. Era un simple quiste seroso.

-Pero…

-Así que cuidado con lo que haces, porque te hemos limpiado las trompas a fondo. Usa siempre protección.

La cara de gilipollas que se me quedó tuvo que ser épica. En un corto plazo de tiempo había pasado de ser fértil a esteril y, otra vez, fértil. No es que no me alegrara. Joder, era lo mejor que me podían decir. Es que no me había dado tiempo a asimilar una noticia cuando tenía que empezar a asimilar su contraria.

A lo largo de otras consultas, el mismo tipo (Jefe de Servicio del complejo hospitalario de mi ciudad y de otros centros del área comarcal), me informó de que tenía varios miomas y un útero subsepto. Sub ¿qué?. Subsepto. Y que, dado mi historial, lo mejor que podía hacer era tomar anticonceptivos y curarme en salud.

Tiempo después diversos ginecólogos negaron todo lo anterior mientras me miraban con cara de incredulidad. Como si una se sentara un día con una enciclopedia médica en la mano (de aquella internet estaba en pañales) y dijera, a ver, voy a buscar anomalías uterinas, que me gusta eso pa’mí.

Como imaginarás, aquel diagnóstico de esterilidad y el resto de informaciones contradictorias abrieron una puerta por la que cada cierto tiempo salían mis peores miedos e incertidumbres. Arrastrándose, los muy cabrones, como esos fantasmas de las películas de terror asiáticas que no cejan en su empeño hasta que te agarran y te hacen suyo.

Y así fueron pasando los años, hasta que hace ocho meses mientras veía el que, por entonces, era uno de mis placeres culpables favoritos empecé a llorar como una niña cuando a una de las protagonistas, y mediante una simple ecografía, la decían que llevaba tiempo sin ovular y de ahí su no bebé.

Harta de vivir así y, puesto que “Mi Santo” y yo habíamos decidido empezar la búsqueda de un niñ@, me puse manos a la obra y me cité con una nueva ginecóloga. Cuando acudimos a consulta le pregunté si había alguna prueba que pudiera hacerme para saber que todo estaba bien, ya que “a una amiga le han hecho una eco y le han dicho que tiene problemas ovulatorios”. (Sí, mentí. Qué queríais que dijera : -Mire usted, es que he visto en “Keeping Up With The Kardashians” que se puede saber si se ovula o no a través de una ecografía. -¿Y eso qué es?.  -Un reality que sigue a una familia compuesta, mayormente, por unas tías muy garrulas y muy horteras que se han forrado haciendo de su vida un sainete y cuyo patriarca, ya fallecido, fue el abogado defensor de O.J. Simpson. No me mire así. ¿Es que no sabe quién es O.J. Simpson?) Su única respuesta fue que tenía que relajarme y que ya haríamos las pruebas necesarias si pasados seis meses no conseguía quedarme embarazada. Ah sí, también me pidió que me quitara las bragas.

A los veinte minutos salí de aquella consulta con la sensación de ser imbécil, un “diagnóstico” de ovarios perezosos, una caja de muestra de Seidivid y la intuición de que aquello acababa de comenzar.